El área de humanidades comparte con toda la comunidad albanista algunos textos narrativos y expositivos como muestra del quehacer cotidiano en el aula. ¡DISFRÚTENLOS!

 

 

TEXTO REALIZADOS POR ESTUDIANTES 

TIPO: Crónica

COMO PERRO EN MISA

Al fin llega la hora de la salida después de un día en el cual me fue como perro en misa.

Todo empezó aquella mañana lluviosa cuando salía de mi desordenada guarida  a la cual llamo hogar; al llegar a la puerta del colegio me tropecé con una pequeña piedra  y me fui de cara directo a un gran charco, quería que me tragara la tierra, unos profesores muertos de risa me ayudaron; yo no tuve tiempo ni valor de darles las gracias y lo único que hacía era pedirles el favor de que me dejaran ir a mi casa, ellos en su risa y recocha me mandaron para el salón diciéndome que sin mi acudiente no podía ya salir.

Al entrar al salón todos mis compañeros se quedaron mirándome durante un buen rato como si fuera un bicho raro, cuando por fin reaccionaron, empezaron a reírse de mí. De la rabia y pena que me dio empecé a ponerme como uno de esos tomates que venden en las plazas de mercado que son entre rojos y verdes, en  ese instante estallé en llanto, mis compañeros al verme llorar decidieron dejarse de reír.

Ante mi bochornosa situación me tuve que sentar en un rincón apartado de los demás, a la hora de calificar los cuadernos, la profesora ni se acercó a mi mesa y de lejitos me decía “yo mañana le califico el trabajo”, yo solo pensaba en irme a mi casa lo más pronto posible, las horas se me hacían eternas. Por fin sonó el timbre para salir a descanso, pensé en quedarme en el salón para liberarme un rato de las burlas, pero la profesora dijo que no me podía quedar. Salí del salón y me puse a llorar, me senté en un rincón para que nadie me viera, los niños que pasaban a mi lado medio me miraban y salían  corriendo de ese olor tan fuerte que salía de mí, nadie se quería acercar, el olor era tan penetrante que ni una mosca se me arrimaba. Las horas de clase que aún faltaban las pasé por fuera del salón llorando y sintiéndome humillada por todas las burlas que había recibido en ese día.

 

Cuando sonó el timbre de salida,  estuve de primeras para salir lo más rápido posible y evitar cualquier comentario, pero las tragedias no llegan solas; camino a mi casa pisé caca de perro, para rematar el día. Mientras caminaba, con un poco de rabia y desesperación, traté de limpiar mi zapato en los andenes pero lo que hice fue untarme más.

 

Por fin llegué a mi hogar, al entrar y pasar por la sala dejé unas olorosas huellas que indicaban por donde había pasado. Me metí a la ducha y me enjaboné una y otra vez para sacar de mi piel ese repugnante olor que estaba empeñado en quedarse en mi cuerpo y hasta en mi alma; cuando creí sacar todos esos olores que se mezclaban en mí, cogí ropa limpia, me vestí y me encerré en mi gran selva tropical, mi cuarto. Tenía tanto desorden y cosas regadas que ni se veía la cama, pero eso no fue impedimento para descansar un buen rato después de haberme ido como perro en misa.

FRIDA (Seudónimo) CURSO: 802 j.m. 2015

 

                                                           LA DESESPERACIÓN

Sé muy bien en mi cabeza que los minutos de desesperación  están por empezar, solo mi cerebro da una orden: doblar mis manos lentamente como una típica y dramática película americana; entonces, sujeto mi celular y lo saco del bolsillo de mi camisa, oprimo su botón, y la pantalla morada y azul reluce, puedo observar en ella la hora que marca las doce y cinco, tan solo  faltan diez minutos para salir del salón.

Cada vez me estreso más por el calor que hace en las últimas dos horas que son un total infierno al escuchar y procesar cosas que me parecen estúpidas e inoficiosas. Pero este momento es interrumpido por que mi cabeza se pone neutra o muy estropeada, mis ojos se distorsionan, veo demasiado borroso;  sin embargo, vuelvo en mí y reestablezco la vista clara de ese panorama desesperante gracias al anhelado timbre.

Me dirijo con mis compañeros hacia la puerta, pero antes de salir definitivamente del colegio nos paramos al lado de un árbol que se encuentra en el patio del recreo,   mis compañeros me hablan, para mí las voces de ellos son insignificantes. Sea o no importante lo que están diciendo, no me interesa, solo me fijo en las ramas del árbol que se mueven con agresividad por el frio viento en un cielo de calor pero con nubes que pronostica le proximidad de la lluvia.

Después de todo optamos por marcharnos, nos despedimos con un choque de manos y puños, y trato de salir detrás de los compañeros para evitar pisotones, empujones o calvazos. Todos salen como si estuvieran en una competencia maratónica hacia el baño. Para mi inicia otro momento de desesperación más desagradable que las seis horas que paso en el colegio, cruzo las cuadras y las piernas también, camino con mi vejiga a punto de reventar, nuevamente los ojos se me nublan y veo las cuadras casi sin fin y tengo que aguantar dentro de mi esa fuente climatizada que quiere salir desesperadamente.  Observo a la gente entrando a sus casas, y me da envidia de tener ese confortable deseo.

Ya cuando veo esas puertas doradas clásicas que me recuerdan un poco el color del líquido que está por salir también me animan a respirar de manera más tranquila. Estoy cerca, ya no tendré que aguantar más, logro llegar a las puertas de mi casa y golpeo con mucho afán. Nuevamente la desesperación me invade, el instante que tardan en abrir se me hace una eternidad.

En un momento glorioso para mí, abren las puertas, entro con mucha prisa, lanzo la maleta al sofá y saludo apresuradamente, recorro el pasillo para llegar al baño y descargo, por fin, parte de mi desesperación que desaparece totalmente cuando salgo del baño y entro a esa jungla que suelo llamar habitación, oscura y desorganizada pero que me brinda comodidad y tranquilidad, porque nadie allí me dice nada, no hay reproches ni insultos; solo me recuesto y me relajo sin pensar nada, sin que me importe nada, sin desesperación.   Autor: Anónimo j.m. 2015

 

 

 

 

 

UNA NUEVA EXPERIENCIA

 

Llegó el día en el que  participaría de la ‘’XXlll Olimpiada Colombiana de Química

2015’’, que se realizó en  Bogotá exactamente en la Universidad Nacional de Colombia el domingo 30 de Agosto.

A las 5 y 30 minutos sonó mi despertador. Con la pereza característica de los domingos por la mañana  lo programé  para que sonara diez minutos después. Tiempo que me hizo falta más adelante.

Entré a bañarme a las 6:00 en punto, no sé cómo lo hice, pero me arreglé demasiado rápido para poder disfrutar del exquisito desayuno que mi   madre preparó para mí con tanto amor. En momentos como este, ella siempre   está un poco preocupada. Con mucha insistencia  me recordaba la hora, sabía que mis  compañeros me estaban  esperando y que  lo planeado era encontrarnos todos a las 6 y 30 en el colegio. Pero  aún me faltaba cepillarme y  aplicarme un poco de mi loción favorita. El  reloj ya marcaba las 6 y 35 minutos.

               ¡SE FUERON SIN MÍ! exclamé mientras me despedía de mi madre y de mi padre, quienes me desearon los mejores  éxitos acompañados de  un: ‘’Dios te bendiga hijo’’. Salí en dirección al colegio lo más rápido que pude, pero eso sí, me tocó aceptar que estaba haciendo un frío impresionante y que en este momento anhelaba la chaqueta que mi mamá tanto aconsejó que me pusiera. 

Como en toda ocasión, se destacan las personas puntuales y las que llegamos tarde a los encuentros  planeados. Tal vez no lo hacemos a propósito, por lo menos ese no es mi caso, pero existen miles de posibilidades o de sucesos que no juegan a nuestro favor; uno de ellos puede ser el miedo a quebrantar la relación hombre-cama.

                Cuando llegué al colegio me encontré con cinco de mis compañeros,  quienes me dijeron, antes de saludar, que los demás se habían ido hacía poco. Al mirar mi celular me di cuenta de que el reloj marcaba las 6 y 42  minutos. Me arrepentí por haber corrido  esos diez minutos en el reloj. Sin embargo, por esos azares del destino  el alimentador en el que mis compañeros se habían ido, se varó y tuvieron que esperar  otro por varios minutos, así que finalmente  fuimos  nosotros  quienes debimos aguardarlos en el portal. Karma, le llamo yo, pues ellos no quisieron esperarnos  unos minutos pero si llamaron para que nosotros los esperáramos y estamos hablando de veinte minutos. 

El tiempo que esperamos nos  permitió observar un poco a quienes  se cruzaban en nuestro camino.  Pues sí, este medio de transporte permite conocer la forma como  manejan la ‘’cultura ciudadana’’ –Obediencia voluntaria de las normas de convivencia sin acudir a la coerción física, en temas del día a día-  cada una de las personas que se movilizan  con frecuencia por este medio.  El caos comienza en la persona misma, pues si manifiesta de manera agresiva su inconformidad provoca la misma respuesta en el otro y se forma así, una incómoda  y fastidiosa realidad. Para muchos ya es usual esta situación, para otros es una experiencia y un gran reto.

Cuando llegaron mis compañeros, el reloj marcaba las 7 y 20  minutos. No éramos los únicos en este lugar, pues estábamos acompañados de muchas personas  que tal vez iban a sus trabajos,  a una cita amorosa o a hacer vueltas personales u otra serie de actividades que suelen hacer las personas un domingo en la mañana, o como en el caso nuestro ir a una prueba de Química. Un punto a favor fue que las estaciones no estaban tan congestionadas y la circulación de personas se tornaba  ‘’tranquila’’.

Íbamos en el transmilenio y en la estación de Ricaurte se subió una joven mujer de aproximadamente veinticinco años, quien  ofreció, en venta, unas galletas. Pero ella  no estaba sola, la acompañaba un niño aparentemente de unos siete años, su hijo, él se encontraba  en el último vagón y se dirigió al público con las mismas palabras pronunciadas por su madre. Independientemente de la situación por la que estén pasando como familia, no comparto la idea de que los niños tengan que trabajar en vez de estar haciendo actividades adecuadas para su edad. Por un buen rato estuve meditando sobre la realidad de la niñez desamparada en Colombia y sentí   disgusto y tristeza. 

 De todas maneras el viaje continuó y del portal a la estación donde nos bajamos, el transmilenio tardó media hora, es decir que llegamos a la universidad faltando unos minutos para las ocho de la mañana. La primera impresión que tuvimos fue ver ese tumulto de estudiantes ingresando: unos en grupo, otros acompañados por sus padres y otros solos.

También,  percibí la diversidad en los adolescentes como yo, en cuanto a maneras de vestir, de caminar, de hablar, de dirigirse a los demás, y esto me ayudó a comprobar, que cada persona es única.

Pasado el primer momento,  buscamos  el mapa de la universidad para ubicar la facultad que nos asignaron a cada uno. ¡Es muy grande esta universidad!, pero aun así, cada uno se dirigió al lugar correspondiente.

 Personalmente no paraba de admirar la  universidad, la estructura de sus edificios, los pasillos, los salones pequeños pero con sillas cómodas, las zonas verdes que tanto me gustan porque me reflejan tranquilidad, serenidad, armonía, en fin, me  sentí a gusto. Hubiera querido  recorrerla toda,  pero el tiempo corría muy rápido y el frío que hacía, me aquietó.  A las nueve en punto comenzó la prueba y  tardó dos horas y media

Presentar una prueba en la Nacional fue una nueva experiencia para mí, porque no conocía esta universidad de la que tanto  y tantos hablan y admiran. Por otro lado, tampoco había sentido tanta adrenalina presentando un examen.

La evaluación constaba 60 preguntas. El ambiente en el aula donde me encontraba, era denso.  Me angustié al ver que las personas que estaban cerca de mí, respondían con gran agilidad mientras que yo, me sentía un poco bloqueado. Al finalizar, entregué las pruebas al acompañante de aula y  salí a encontrarne con mis compañeros.

Pasados 15 días, nos entregaron los resultados a través del correo electrónico, pero estos no fueron muy alentadores. Pues en sí, no especificaban puestos ni promedios, solo informaban si el estudiante pasó, o no. Lamentablemente yo no pasé''. Pero me quedó la emoción de haber participado y conocido una de las instituciones educativas más prestigiosas no solo de Bogotá sino del país.

.

Fue grato encontrarme nuevamente con mis compañeros. Comentamos acerca del examen y de cómo nos sentíamos y a pesar de que estábamos felices,   nuestras caras largas reflejaban el hambre y el agotamiento, pues ya era  medio día.

               De regreso a la estación de transmilenio  no tuvimos que esperar mucho y la cantidad de personas disminuyó. En el camino fluían conversaciones para nada interesantes, pero aun así, me sentí bien acompañado.

Llegué a mi casa cerca de las dos de la tarde. Saludé a mi familia y mi madre  corrió a servirme el almuerzo, se veía apetitoso. Después de almorzar, me dediqué a disfrutar de la comodidad de mi cama y de las maravillosas fantasías que construyo en compaña de mi almohada.                                                                                        Autor: ANDREY ALVARADO. Grado once, 2015

  

TIPO: MINIFICCIÓN

LOS CUATRO RATONCITOS MORADOS

 

Érase una vez tres ratones de color morado que se llamaban, Tomi, Tobi y Oreon, los tres ratoncitos eran tan unidos que cuando a uno de ellos le pasaba algo los demás lo auxiliaban y lo cuidaban. Una vez llego otro ratoncito que se llamaba Timi, cuando Tomi y Oreon lo vieron le empezaron hacer varias preguntas como por ejemplo ¿Cuántos años tenía?, Y entonces Timi le pregunto a Tomi y a Oreon que si se podía quedar con ellos en la cueva, y ellos le respondieron que si pero no contaron con Tobi a ver el que podía pensar.

Cuando Tobi miro a Timi llamo a Oreon  y a Tomi y les pregunto que él quién era y ellos le respondieron que era un amiguito que ellos habían visto. Al pasar el tiempo Tomi con Oreon le ponían más atención a Timi por eso, entre ellos empezaban a pelear hasta que Oreon se sintió mal con su amigo Tobi, entonces habló con sus compañeros y les dijo que todos podían vivir juntos y como grandes amigos. Todos los ratones se pusieron de acuerdo y aceptaron la propuesta de Oreon. De ahí en adelante se hicieron llamar los amigos morados.

·        Autor: María José Silva. Curso 804 2016

 

TIPO: EXPOSITIVOS

REFLEXIONES SOBRE EL CONSUMO DEL REFRIGERIO

PORQUE NO DEBEMOS DESPERDICIAR EL REFRIGERIO:

 La importancia del refrigerio consiste en una sana alimentación durante los estudios tales como el alumno necesita.

La función principal del refrigerio escolar es darle al alumno energías y nutrientes necesarios para su alimentación y para sobrellevar el desgaste físico y mental del colegio. Es por ello que la prioridad la deben de tener los alimentos que le brinden nutrientes adecuados.

Cuál es el comportamiento adecuado al momento de recibirlo:

Se debe comer de forma educada, evitando caer en excesos, por muy exquisita que esté la comida. En un aperitivo tendremos bebidas también. Si el aperitivo se realiza de pie, deberemos sostener la copa o vaso con la mano izquierda y comer con la derecha.

Como tomamos los alimentos con los dedos, podemos tenerlos untados, lo que no es nada deseable si además, queremos saludar a un conocido que se nos está acercando. En este momento, debemos estar provistos de una servilleta.  Autor: Katherin Andrea Malagón Mestizo. Curso 802 j.m.

POR QUE  NO SE DEBE DESPERDICIAR EL REFRIGERIO

Porque el refrigerio es un alimento que contiene vitamina y si nosotros no lo provechamos  nadie más lo va aprovechar  los alimentos más nutritivos para nosotros.

 

El refrigerio es importante porque es fuente de vida y hay gente que desea un pedazo de pan o frutas  y no la pueden comprar. Nosotros que la tenemos gratis y la estamos desperdiciando por eso es muy importante consumir con respeto los alimentos que recibimos en el colegio. Autor: Mileydi Yosa Cardozo, Curso 802 j.m.

 

¿COMO DEBEMOS CONSUMIR EL REFRIGERIO?

Al momento de consumir el refrigerio debemos estar sentados y en orden no debemos  estar parados, debemos consumirlo en orden y no votar la basura al piso. Al terminar de consumir el refrigerio debemos llevar la basura a su lugar correspondiente echarlo  a la caneca.


No demos desperdiciar el refrigerio por la razón de que al desperdiciarlo estamos expresando una falta de respeto  hacia nosotros mismos;  al desperdiciar el refrigerio estamos haciendo un mal porque hay muchas personas que, el pan que nosotros estamos desperdiciando, ellos quisieran tenerlo. No debemos ser mal agradecidos por que muchas personas les gustaría estar  comiendo eso que nosotros desperdiciamos. Autor: Wendy Oviedo, Curso: 802 j.m.

 

OTRAS REFLEXIONES

LA  PEREZA

Es el estado de una persona al no querer hacer nada, según la iglesia es un pecado capital, pero no debería ser considerado como tal, porque para pecar hay que actuar, moverse, realizar aunque sea algún movimiento, pero la pereza no nos permite hacer nada de lo anterior, considerablemente, si es un pecado es el más inocente de todos.

 

La pereza afecta a todo el mundo, no hay ser humano en el mundo que pueda decir que no ha sufrido de ella. La pereza nos hace actuar de forma floja, con cansancio, desaliento y un alto nivel de somnolencia.

 

La pereza puede causar que la persona se pierda de muchas cosas en  la vida, así sea solo el no querer levantarse de la cama, nos puede hace perder de varias oportunidades en la vida, debemos tratar de combatir la pereza, y la mejor forma de hacerlo es que nos demos cuenta de todo lo que nos negamos con la pereza, y nos propongamos a salir adelante en la vida. Autor: Danna Naranjo. Curso: 803 j.m.

 

 

TEXTOS DE DOCENTES DEL GRUPO: TERTULIA LITERARIA

TIPOLOGÍA TEXTUAL: Minificción

RATONES MORADOS

Salió muy de mañana el señor don Gato a buscar alimento para sus pequeños mininos que esperaban con ansias su desayuno. Mamá se encontraba enferma por las heladas recientes. Atravesó valles, jardines, parques, y no encontraba comida. Se dirigió al zoológico y para su sorpresa le salieron a su paso unos cinco o seis gigantescos ratones morados que lo engulleron en un santiamén.  Autor: Reinel Celis

AMOR MORADO

Si eso es morado que será a tu lado, dijo el ratón  a la ratona morada.  Ella pensó que sería feliz compartiendo con él su vida para siempre ¿sería amor? Autora: Martha Márquez

DULCESITA Y EL RATÓN

Dulcecita tiene un ratón, vestido de ajedrez y su amigo Ramón le gusta el parqués. Todos van a jugar en un parque al revés y dulcecita cuida al ratón por ser morado su bebé. Autora: Yuli Perdomo, Docente de la Media Fortalecida

MORADO – NORMAL

Cuando los ratones grises conocieron a los ratones morados, se enamoraron y pidieron al hada de los animales  que los convirtiera en ratones morados, pero vaya sorpresa, que los ratones que antes eran morados  ahora son grises, pues algún tiempo atrás pidieron a la misma hada ser como los demás. Autora: Blanca Pachón. Docente Media Fortalecida

 

TEXTO ORIGINAL

LOS RATONES MORADOS

Los hombres de aquel país realizaron una campaña tan vasta para exterminar a los ratones que pocos fueron los sobrevivientes. Sólo se salvaron los que lograron abandonar la ciudad y refugiarse cerca de la Gran Planta Nuclear, pero ni siquiera pudieron entrar porque estaba rodeada de grandes mallas electrizadas y algunos terminaron achicharrados.

Los pocos sobrevivientes, como no podían volver a sus casitas en las alcantarillas, se habituaron a comer el pasto morado que crecía alrededor de la planta. Sus crías fueron de color morado y empezaron a crecer hasta alcanzar tamaños descomunales: se comían una vaca como antes se comían un pedacito de queso.

Cuando el pasto ya no fue suficiente, los ratones invadieron la planta, la ciudad, el país y como una gran mancha morada llegaron ese día. Mataban muchos hombres de un solo manotón. Los hombrecitos sobrevivientes vivían en las alcantarillas y como ya era muy difícil atraparlos, los ratones morados decidieron cazarlos con trampas. Autor: ANTONIO MARÍA CARDONA. Colombiano

 

 

 

 

 

 


Todos contamos

A continación podrás disfrutar la lectura de nuestro cuento TODOS CONTAMOS, erase una vez......

Descarga
Todos contamos: erase una vez....un cuento
Erase una vez....pdf
Documento Adobe Acrobat 309.9 KB

DULCILEA

Con persistencia y entusiasmo la maestra Nelly Franco motiva la lectura en sus estudiantes;

 

Dentro de las actividades llevadas a cabo durante el FORO INSTITUCIONAL,  el grupo de lectura, DULCILEA,(Área de humanidades) propuso a todos los asistentes, a su sitio de exposición, la creación de un cuento colectivo. La invitación tuvo una gran  acogida y el resultado lo podemos leer a continuación.

 

El texto que leeremos fue escrito a muchas manos, y así como sucede en el cuento todos fuimos niños por un instante, dimos rienda suelta  a nuestra imaginación, creatividad, alegría, entusiasmo, buenos deseos, amor y sobre todo a nuestro gusto por narrar.  Por tanto, el Área de humanidades agradece profundamente a todas las personas que disfrutaron, “el dulce placer de la escritura”, en la creación de esta original  y hermosa historia.